Las fintech no pueden olvidar los pequeños datos

La inteligencia artificial y la gestión de lo que se viene a llamar Big Data son sin duda tendencias básicas en el futuro de las Fintech, pero esto no puede hacer que olvidemos que también los pequeños datos puede ser importantes, cuando no determinantes.

FINTECH BIG DATA

Si analizamos la actual industria de servicios financieros veremos como los volúmenes de gestión de datos empiezan a medirse con conceptos cada vez más grandes. Big Data es ya una expresión incorporada al proceso de evolución de los servicios financieros, todo ello orientado a la posibilidad de entender mejor no sólo al usuario sino a los entornos en los que desarrollan actividades.

Se trata de buscar, junto la inteligencia artificial, una capacidad de respuesta acertada y de diseño de soluciones inteligentes orientadas a un cliente cada vez más exigente. Parece fuera de duda que la revolución de la gestión de datos en la que la capacidad de decodificar el flujo de estos datos y convertirlo en información es un camino ya imparable.

Encontramos hoy en día un buen número de servicios basados en inteligencia artificial, algunos verdaderamente sensibles en los que, por ejemplo, encontramos como una combinación de gestión de datos e inteligencia artificial es capaz de suplir decisiones humanas. La gestión totalmente artificial de algunos fondos de cobertura es un buen ejemplo de todo esto.

Sin embargo, no debemos olvidar la importancia de las decisiones humanas y de la gestión de los pequeños datos. Realmente no se trata de contraponer, sino de combinar, algo que no siempre recordamos.

FINTECH SMALL DATA

En el interesante libro “Small Data: The Tiny Clues That Uncover Huge TrendsMartín Lindstrom nos viene a recordar como las grandes decisiones corporativas se centran hoy en día demasiado en buscar respuestas a través de los grandes datos del pasado. En lugar de esto, y en combinación, se viene a sugerir como la observación de los pequeños datos cotidianos generan una compresión mayor de la persona y de su comportamiento. En el libro se nos ponen varios ejemplos entre los que destaca como el fundador de IKEA, muchas de sus decisiones tras interactuar con los clientes de sus centros comerciales. Éste ejemplo tiene que ver precisamente con la gestión del dato pequeño que es capaz de formar un perfil más exacto y realista que la lectura de los macro datos.

En un momento en el que todos tenemos la mirada puesta en las dos grandes tendencias que suman la inteligencia artificial y la gran gestión de datos, es probable que podamos cometer el error de no valorar en su justa medida los pequeños datos. Esta observación de lo cotidiano, no tan valorada en la actualidad, realmente sería una vuelta en el tiempo a la relación cliente/comercio tradicional pasada por el tamiz de la innovación. Una relación en la que los datos del cliente son importantes como forjadores de personalidad, no como parte de un perfil a interpretar por la IA.

A pesar de la tecnología de primera línea en que hoy en día envuelve a los vehículos de competición, es evidente que las decisiones de los pilotos se basan  también en buena medida en los pequeños detalles y sensaciones que pueden tener al pilotar. Del mismo modo que un meteorólogo basará sus previsiones en la tecnología, pero mira por la ventana para corroborar dichas predicciones. De este modo, insistimos, las Fintech no puede pasar por alto que, en medio de tanta automatización e interpretación del gran dato, el usuario sigue siendo un ente individual guiado por su propia personalidad, esa que no siempre se detecta dentro de los grandes perfiles automatizados.

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